Los servicios de una inmobiliaria no incrementan el precio del inmueble. El valor de la propiedad corresponde a su precio real en el mercado, y la agencia obtiene su remuneración a través de la comisión por su gestión y acompañamiento.
En otras palabras, la inmobiliaria no “encarece” el negocio: aporta asesoría, promoción, negociación y respaldo profesional durante todo el proceso.
